
Sindicato de Amas de Casa de Santa Fe, Argentina
Por Isabel Zanutigh, secretaria general, Sindicato de Amas de Casa de Santa Fe
El 19 y 20 de diciembre del 2001, cientos de miles de personas abarrotaron las calles de Argentina, golpeando ollas en una ruidosa protesta contra la crisis económica. La protesta respondía a una década de corrupción gubernamental, de ventas ilegales de empresas de servicio público y de sistemática destrucción industrial, que dejó a millones de hombres y mujeres sin trabajo remunerado.
Con sus ollas y sartenes en la mano, l@s desemplead@s tomaron las calles y autopistas. Las mujeres se incorporaron a estas manifestaciones, golpeando sus ollas al unísono.

Desde la protesta de diciembre, el Sindicato de Amas de Casa de Santa Fe (SAC) ha organizado a sus 1,500 integrantes para que las mujeres lleven sus urgentes demandas de comida y ropa a las plazas. El SAC fue fundado en 1985 por mujeres activistas que identificaron la necesidad de incorporar al movimiento de los derechos de las mujeres el trabajo no remunerado en el hogar. El sindicato es completamente independiente de los partidos políticos y toma decisiones mediante asambleas, de la Red Interbarrial de Mujeres, elegidas por cada barrio. Como parte del Global Women for Wages Campaign (Campaña Global de Mujeres en pro de Salarios) y las integrantes del SAC - empleadas domésticas, amas de casa de medio tiempo y tiempo completo, madres solteras, abuelas, maestras, enfermeras y estudiantes universitarias - nos recuerdan que toda madre es "una madre trabajadora".
A través de sucursales en los barrios de la provincia de Santa Fe, el SAC ofrece seguridad social, servicios legales, psicológicos y de violencia doméstica, así como entrenamiento vocacional y de liderazgo.
Con un subsidio de $15,000 del Fondo Global, y el apoyo del Consejo Mundial de Iglesias, la red de mujeres de SAC está llenando el vacío dejado por el gobierno. Devastadas por la crisis económica del país, las integrantes del SAC se unieron para luchar por su dignidad, tomando control de los centros de salud de sus barrios para dar servicios a víctimas de violencia doméstica, comprando víveres de manera colectiva para que salgan más baratos y organizando un comedor que atiende a más de 200 niñ@s. Las integrantes de SAC han denunciado públicamente a funcionarios que les niegan subsidios y alimentos a las mujeres que no acceden a acostarse con ellos. Su tenacidad y habilidad, junto con el apoyo del SAC, han permitido a las mujeres sobrevivir esta crisis nacional, que tiene sumida en la pobreza a la mayoría de la población. Tan vacías estan las ollas y sartenes que las mujeres golpean para protestar, como lo estan las promesas de seguridad financiera para sus comunidades. ![]()







