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Achoti, Tel Aviv, Israel
Mientras los medios de comunicación han enfocado la violencia que rodea a la Intifada al-Aqsa (el alzamiento palestino), poco se ha dicho sobre sus drásticas consecuencias sobre la economía israelí.
Con el cierre de fábricas y empresas, mujeres de todas las etnias - mizrachi, sefarditas, árabes, rusas, etíopes, beduinas - están perdiendo sus empleos. La mayoría de estas mujeres pobres, carentes de educación y marginadas no reciben ayuda alguna de instituciones gubernamentales que no dan abasto. Las que más sufren son las mujeres mizrachi que han emigrado de países tales como Etiopía y Somalia. Estas mujeres enfrentan discriminación cultural y étnica que las obliga a tomar empleos mal remunerados, donde a menudo enfrentan hostigamiento sexual y malas condiciones de trabajo.
Achoti nació en 1999 para defender los derechos y el estatus de las obreras de fábrica y para brindar apoyo a la ola de mujeres mizrachi que buscaban empleo. Mediante su colaboración con varios grupos de mujeres israelíes (entre ellas varias beneficiarias del Fondo Global), Achoti asesora a estas mujeres sobre cómo negociar alzas salariales y mejores condiciones de trabajo, les enseña sus derechos como trabajadoras y le ofrece entrenamiento a las desempleadas.
El reto más importante de Achoti es el de acompañar a las mujeres que denuncian prácticas ilegales en sus sitios de trabajo. En Beer-Sheva, en el sur, Achoti trabajó con un grupo de mujeres etíopes que limpian oficinas municipales. La compañía que las empleaba se declaró en bancarrota y l@s nuev@s dueñ@s redujeron la jornada laboral y los salarios y obligaron a las mujeres a limpiar las casas de hombres mayores. Como a las mujeres les resultaba incómodo entrar, sin compañía, a las casas de estos hombres, trabajaron con Achoti para encontrar una solución. Crearon una cooperativa que brinda servicios de limpieza, lo cual les permitió establecer sus propias condiciones de trabajo y salarios.
Achoti quiere decir "hermana" y el grupo lleva a cabo su trabajo con una verdadera solidaridad entre hermanas. Sin importar religión, etnia y diferencias culturales, Achoti apoya a mujeres pobres y marginadas. A través de investigador@s y consejer@s, Achoti trabaja con grupos minoritarios en todo Israel: en el norte, donde a las árabes se les explota en los trabajos del campo; en Tel-Aviv, donde co-existe la pobreza extrema con la clase media-alta; en Jerusalén, donde a las mujeres ortodoxas se les irrespeta su forma de manejar el divorcio, la violencia en el hogar y el ser madres solteras, y en el sur, donde los barrios beduinos carecen de infraestructura. En el 2001, el Fondo Global para Mujeres le entregó a Achoti un subsidio de $10,000 para que fortalezca sus servicios a la comunidad beduina. El éxito que ha tenido Achoti trabajando para diferentes poblaciones se basa en la idea de que "el trabajar de igual a igual fortalece la confianza. En una sociedad destrozada, esto es sin duda un gran logro". ![]()







