
Federación para las Mujeres y la Planificación Familiar (Federation for Women and Family Planning), Varsovia, Polonia
by Theresa Y. Hwang, Communications Associate
Desde mediados de los años 50, las mujeres en Polonia y en otros países de Europa Central y del Este tenían garantizado el derecho a interrumpir un embarazo. Bajo el socialismo, los servicios de salud reproductiva, tales como el aborto y la atención materna y prenatal eran accesibles y gratuitos para todas las mujeres. Pero, por otra parte, aún no existía amplio acceso a las opciones anticonceptivas. Sin embargo, la transición al capitalismo condujo a recortes gubernamentales en los servicios gratuitos de salud reproductiva, determinando que esta atención ya limitada fuera virtualmente inaccesible para mujeres de escasos recursos. En 1993, se aprobó una ley contraria al aborto, lo que significó que Polonia fuera la única nación de Europa Central y del Este en prohibir esta práctica. Una coalición de varias organizaciones creó, entonces, la Federación para las Mujeres y la Planificación Familiar (Federation for Women and Family Planning), con el objeto de revertir las restricciones en el acceso de las mujeres al aborto, y para abogar por mejores prácticas en salud y derechos reproductivos. El Fondo Global para Mujeres apoyó la fundación de esta Federación y, subsecuentemente, ha entregado varios donativos para desarrollo de capacitaciones.
La Federación organizó un tribunal donde las mujeres pudieron testificar sobre la resistencia y obstáculos que ellas enfrentan tanto de los médicos como de los hospitales, incluso cuando desean interrumpir un embarazo dentro de las restricciones que permite la ley. Aunque técnicamente la le y protege el derecho al aborto en casos de violación, incesto, peligro para la salud o vida de la mujer, o por daño fetal, en la práctica esto ocurre rara vez. Si una mujer es violada, primero necesita pruebas establecidas por un fiscal, lo que retarda el aborto. En caso de daño fetal o peligro para la salud de la mujer, el aborto debe ser realizado en un hospital público. Sin embargo, cualquier médico que trabaje en estos establecimientos puede negarse a realizar un aborto, por reservas morales. El vago lenguaje legislativo permite, en el hecho, que los médicos interpreten el grado de peligro que enfrenta la mujer. El tribunal expuso estas contradicciones e hizo un llamado a grupos del movimiento de mujeres de toda Polonia, para emprender acciones al respecto.
La Federación atribuye estas políticas restrictivas sobre el aborto en Polonia a la influencia que la Iglesia Católica tiene en la arena política. "La mayor parte de la población polaca es católica pero no apoya las restricciones al aborto. Nuestra política estatal no refleja lo que la sociedad quiere, sino lo que la jerarquía de la iglesia impone", explicó Wanda Nowicka, Directora Ejecutiva de la Federación. A pesar de que el 90 por ciento de la población apoya la educación sexual en los colegios públicos, el Parlamento aprobó una legislación que la retiró de la currícula escolar. Por ello, además de trabajar en la defensa de la educación sexual, la Federación opera una línea telefónica (hotline) que entrega consejería e información sobre planificación familiar y sexualidad, y provee servicios similares para las niñas adolescentes.
En momentos en que el gobierno polaco intenta contrarrestar la presión de la Unión Europea para despenalizar el aborto, el trabajo de defensoría que desarrolla la Federación se está transformando en algo vital para la región en su conjunto. Es una entidad líder en este campo y constituye una voz unificada para la salud y los derechos reproductivos de las mujeres. ![]()
Federation for Women and Family Planning
ul. Nowolipie 13/15
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Poland
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